Se alerta sobre una estafa que afecta a teléfonos fijos y móviles, especialmente a personas mayores. Los delincuentes utilizan la clave de fábrica de los dispositivos (como 1-2-3-4 o 1-1-1) para cambiarla si el usuario no lo ha hecho previamente.
De esta forma, logran derivar las llamadas y acceder a información sensible, como correos electrónicos y datos bancarios, intentando cometer fraudes.