Como parte del ritual previo a los partidos importantes, la selección argentina compartió un tradicional asado. Este ritual, considerado una cábala por muchos, se repite cada vez que el equipo se acerca a una instancia decisiva.
El menú incluyó cortes como ojo de bife y entraña, preparados por el nutricionista del equipo. Incluso se bromeó con la posibilidad de invitar a los jugadores de Cabo Verde, el próximo rival de Argentina en el Mundial.