Un estudio revela que la visibilidad de la diversidad sexual en Internet ha disminuido, con una caída en la cobertura sobre el tema en España y Argentina. Este fenómeno se vincula a la expansión de discursos conservadores y antiderechos LGTBIQ+, lo que ha llevado a un aumento del odio digital.
Las redes sociales y la inteligencia artificial se están utilizando para difundir discursos de odio y crear contenido difamatorio, como deepfakes, contra figuras públicas LGTBIQ+. El sesgo de la inteligencia artificial tiende a asociar el éxito con la heterosexualidad y a reducir al colectivo a estereotipos.
La disminución del apoyo a la diversidad en línea y el aumento de la violencia algorítmica plantean un desafío para el reconocimiento y la protección de los derechos LGTBIQ+, evidenciando la necesidad de contrarrestar estos discursos de odio.