Voluntarios y brigadas internacionales continúan trabajando incansablemente en la búsqueda de sobrevivientes entre los edificios derrumbados en Venezuela tras el terremoto. La esperanza de encontrar a alguien con vida se mantiene, especialmente en estructuras de gran tamaño donde pudo haberse conservado algún espacio habitable.
La escena es desoladora, con familiares buscando desesperadamente a sus seres queridos. Martín González relata la impotencia y la fuerza de la gente que, con herramientas precarias como picos y palas, remueve escombros día y noche, aferrándose a la mínima señal de vida, como marcas térmicas detectadas por equipos especializados.