Se presentó un experimento con un material superconductor enfriado a -200 grados Celsius, demostrando un fenómeno cuántico macroscópico. El material, adquirido en el exterior por 500 dólares, fue colocado sobre un imán concéntrico.
Inicialmente, se planteó la posibilidad de levitación magnética, similar a la de los trenes, donde polos iguales se repelen. Sin embargo, se demostró que el comportamiento del material al flotar sobre el imán no se correspondía únicamente con la levitación magnética.
Se explicó que el material en estado superconductor, a baja temperatura, permite que una corriente eléctrica gire en su interior sin resistencia, manteniéndose en movimiento perpetuo. Este comportamiento, mantenido mientras el material está frío, es lo que permite la levitación observada y se considera un fenómeno cuántico observable a gran escala.