Se critica la aparente contradicción del gobierno al echar a Adorni por corrupción y luego celebrar la asunción de Santilli, sugiriendo que se trata de un reemplazo de un presunto corrupto por otro.
Se cuestiona la actitud de los funcionarios, que parecen reírse de la gente y actuar con infantilismo, ejemplificado con un sketch y la celebración de Santilli. Se resalta la inmadurez emocional e infantilismo de Milei.
Se plantea la hipótesis de que Caputo, como Ministro de Economía, es quien realmente gobierna, mientras que Milei y Karina Milei tendrían un rol secundario. Se describe la estrategia económica de Caputo como una forma de evitar el colapso a corto plazo, pero generando recesión y destrucción de empleo.