Se critica la postura de Santiago Caputo sobre eliminar el Estado para combatir la corrupción, señalando que ignora a funcionarios como Adorni, Esper y Españolos.
Se acusa al gobierno de Milei de destruir el Estado, aplicar un ajuste feroz y abandonar a las provincias y familias, generando una crisis económica y de federalismo.
Se menciona la contradicción entre el discurso de "eliminar el Estado" y la necesidad de que el Estado esté presente para resolver problemas sociales.