La industria pesquera de Gaza atraviesa una profunda crisis tras más de dos años de guerra. El puerto, que antes daba sustento a miles de personas, se ha convertido en un campamento para desplazados, con embarcaciones y equipos de pesca gravemente dañados.
Los pescadores recurren a embarcaciones pequeñas y redes reparadas artesanalmente para subsistir, operando con riesgo en una zona afectada por el conflicto. La destrucción de la flota ha limitado su actividad a pocos metros mar adentro.