La comunidad de vecinos afectados por el terremoto en Venezuela ha formado una red de apoyo mutuo, acompañándose en el dolor y reconociendo cuerpos.
La madre de Lucas, Blanca, se aboca a tareas comunitarias para sobrellevar la angustia, organizando la distribución de insumos y comida para los trabajadores de rescate.
A pesar de la tragedia, se destaca la solidaridad y el deseo de ayudar, buscando que el caso de Lucas se viralice para atraer más apoyo.