El programa Tiempo real recogió testimonios de ciudadanos preocupados por la situación económica del país, marcada por aumentos constantes y la imposibilidad de llegar a fin de mes.
Los entrevistados expresaron su frustración ante la falta de aumentos salariales que equiparen los incrementos de precios, especialmente en servicios como el gas. Un hombre relató que le respondieron con un vago "lo vamos viendo" cuando solicitó un aumento, y que le dijeron que le avisarían "cualquier cosa".
La percepción general es de un país en declive, con una economía que "está muriendo de hambre" y empeorando día a día. Se cuestionó la pasividad de la gente ante la situación y se mencionaron figuras públicas como Adorni y Karina Milei, sugiriendo que las medidas o declaraciones no se corresponden con la realidad de la gente que no puede cubrir sus necesidades básicas.
Se hizo hincapié en la dificultad para acceder a alimentos esenciales y se criticó la disparidad entre los que ahorran dólares y la gente común que lucha por subsistir. La frase "no somos tontos" encapsuló el sentir de muchos ante la desconexión entre el discurso oficial y la realidad económica.