Un kiosquero de Recoleta, Mario, anunció el cierre de su local tras 30 años de actividad, atribuyendo la decisión a la crisis económica y a los cambios en los hábitos de consumo. El comerciante relató que incluso la compra de caramelos se realiza ahora a través de Mercado Pago o tarjetas, evidenciando la disminución del uso de efectivo.
Mario expresó su preocupación por la situación del comercio en la zona, señalando que su cierre es solo uno de los muchos que han ocurrido recientemente. Advirtió que si negocios como el suyo, ubicados en un barrio emblemático y con alto poder adquisitivo, no pueden subsistir, la situación es aún más crítica para otros comercios en diferentes zonas de la ciudad.
El kiosquero manifestó su descontento con la narrativa oficial, afirmando que "es todo mentira lo que se dice" y que la realidad económica es mucho más dura de lo que se presenta. La pérdida de poder adquisitivo y la proliferación de grandes cadenas de tiendas y kioscos de 24 horas han impactado negativamente en los negocios tradicionales.