La principal preocupación para el gobierno es la caída del poder adquisitivo debido a los bajos salarios, que se ha convertido en una amenaza electoral. Aunque la inflación se ha desacelerado, los aumentos de tarifas continúan impactando en el bolsillo.
El desempleo se suma a la problemática de los bajos salarios, conformando el principal problema nacional. A pesar de la mejora en la imagen del gobierno, la economía aún no muestra signos de recuperación contundente que impulsen el consumo.