Arturo Puig reflexionó sobre el sentido de la vida, considerándolo como un esfuerzo por sentirse bien consigo mismo y ser la mejor persona posible. Si bien se siente bien con algunas cosas, admite que otras aspectos de sí mismo le generan insatisfutibilidad.
El actor confesó ser algo "haragán", reconociendo que podría hacer más cosas pero a menudo se queda en casa. Expresó su deseo de tener más impulso y lamentó no visitar a compañeros en el teatro, a pesar de proponérselo a diario. Atribuye esta inacción a la "fiaca".
Ante la pregunta sobre la existencia de Dios, Puig se mostró conjetural, pero con la esperanza de que así sea. Mencionó el programa "Actor Studio" y la figura de James Lipton, y comparó a Dios con el actor Juan Leirado, a quien vio interpretar a Dios en una obra.