Un conmovedor gesto de amistad se vivió en San Justo, Buenos Aires, donde niños de diferentes equipos de fútbol (Boca, River, Estudiantes) se abrazaron y celebraron juntos la clasificación de Paraguay en el Mundial. A pesar de la rivalidad histórica, los pequeños demostraron que la pasión por el fútbol puede unir.
El hecho ocurrió mientras veían los penales, y la alegría por la victoria de Paraguay superó las diferencias de camisetas. Se resalta la importancia de inculcar estos valores de compañerismo desde temprana edad, entendiendo que las disputas se reservan para el campo de juego.