Alexis Nieto relata su experiencia de crecer en el Fuerte Apache, un barrio signado por la violencia y la falta de oportunidades. A pesar de las amistades y las influencias negativas, comenzó a consumir drogas como cocaína y pasta base, perdiendo el control de su vida.
En medio de este escenario, encontró refugio en la música, un arte que le permitía expresar sus vivencias. La fama y el reconocimiento llegaron con sus canciones, pero esto lo llevó a una vida de excesos y a la calle, donde la música se mezclaba con el alcohol y las drogas.