Se aborda la práctica de la gratitud y el agradecimiento diario, cuestionando la idea de agradecer al "universo" en lugar de a un creador. Se argumenta que todo en la existencia, desde las montañas hasta el cielo, es obra de alguien, y a ese "dueño del circo" se le debe el agradecimiento.
Se enfatiza la importancia de reconocer la creación y la inteligencia detrás de todo lo que existe como motivo principal de gratitud, conectando esta perspectiva con una visión teísta del mundo.