Rosara Mungoza, usuaria del transporte público, se muestra resignada ante los aumentos de tarifas. Aunque no sabe el monto exacto que paga, sí nota el impacto en su bolsillo.
Ella toma el colectivo 8 y viaja diariamente a su trabajo. Carga la SUBE semanalmente, estimando unos 7.000 pesos, pero admite que ya no lleva un control preciso de los gastos.
La mujer, que trabaja como empleada doméstica, cuenta con descuentos que alivian el impacto de los aumentos.