Se generó controversia en el programa al revelar que Marcela Kloosterboer, ídolo de la infancia de muchos, no cantaba las canciones en la serie Chiquititas, sino que se trataba de playback.
Esta confesión, realizada por la propia Kloosterboer en un programa de streaming, generó sorpresa y nostalgia, ya que muchos fans se sintieron engañados al descubrir que la voz que admiraban no era la de su ídola.
El debate se extendió a otros casos similares en la industria del espectáculo, donde el uso de playback y voces pregrabadas es una práctica común, a menudo oculta al público.