La decisión de retomar el trabajo tras una pérdida es abordada como algo muy personal y singular. No existe una única recomendación, ya que algunas personas necesitan volver a la actividad para marcar una pausa en el duelo, mientras que otras requieren un tiempo de introspección y quietud.
Se enfatiza que hay quienes utilizan el trabajo como una forma de distracción temporal, pudiendo expresar su dolor en otros momentos. Por otro lado, hay personas que quedan completamente devastadas y no pueden retomar sus actividades habituales. Cada individuo elabora el duelo de manera diferente.