Se observa una notable precariedad en la vestimenta de algunos rescatistas que trabajan en la zona de desastre.
Muchos voluntarios, al parecer, acudieron a la emergencia con la ropa que tenían puesta, recibiendo únicamente un casco como protección básica para la riesgosa labor.
La falta de chalecos, guantes y otros elementos de seguridad adicionales genera preocupación ante la naturaleza peligrosa de las tareas de rescate.