El fiscal solicitó la elevación a juicio oral de la causa contra Marcelo Porcel, pidiendo una pena mínima de 15 años de prisión. A pesar de la gravedad de los cargos, Porcel no está detenido y solo lleva una tobillera electrónica, lo que genera preocupación entre las partes querellantes.
Se cuestiona la actitud "contemplativa" del juez hacia Porcel, sugiriendo que si no tuviera su poder, ya estaría preso. La defensa de Porcel busca alargar los tiempos del proceso y obstaculizar el avance hacia el juicio oral.