Los jugadores de fútbol amateur, a pesar de los dolores y las posibles lesiones, continúan jugando con gran pasión, considerando el deporte como una terapia que les permite desconectar de sus problemas y disfrutar de la vida. La camaradería es fundamental, y el "tercer tiempo" es un espacio clave para fortalecer la amistad.
Muchos de ellos, incluso con dolores musculares, encuentran en el fútbol una forma de mantenerse activos y saludables. La edad no es un impedimento, y la posibilidad de seguir jugando, incluso con ciertas limitaciones, es lo que más valoran. Algunos sueñan con ser tenidos en cuenta por Scaloni, mientras que otros priorizan el simple hecho de jugar y compartir con amigos.
La importancia del juego y la amistad se destaca por sobre el resultado. A pesar de las picarescas o calenturas momentáneas, al final del partido prevalece el compañerismo. La pasión por el fútbol es tan grande que algunos afirman que "un día te vas a morir en una cancha y es lo más lindo".