Se critica la actitud de algunos panelistas que opinan mientras otros hablan o son retados. Se plantea la idea de que algunos panelistas desarrollan una habilidad para opinar sobre la opinión de otros o para responder cuando son reprendidos. Se cuestiona si esta actitud es apropiada en un programa de televisión.
Se menciona la falta de respeto hacia los conductores y se compara con situaciones pasadas donde hubo gritos y tensión. Se expresa la preferencia por una discusión franca en lugar de un "maltrato sutil". Se hace referencia a la posibilidad de que los panelistas opinen con miedo o se autocensuren para evitar conflictos.