La OTAN intensifica su presencia en el Ártico ante el avance militar de Rusia en la región. Soldados británicos y noruegos participan en misiones de reconocimiento simuladas, parte de un ejercicio a gran escala para contrarrestar una invasión rusa.
Rusia ha modernizado su flota de rompehielos y reabierto bases de la era soviética en el Ártico, una zona estratégica que ofrece la ruta más corta hacia Estados Unidos para sus misiles intercontinentales. La inversión en tecnologías de vigilancia y comunicación se ha incrementado significativamente.
Los ejercicios de marzo buscan demostrar a Estados Unidos que Europa y Canadá pueden defender el flanco norte de la alianza. El objetivo es abordar la creciente amenaza rusa y asegurar la defensa de la región ártica, considerada una frontera clave para la seguridad transatlántica.