El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó la expansión de asentamientos israelíes en Cisjordania, calificándola de "amenaza existencial" para la solución de dos estados. Alertó sobre el aumento de puestos avanzados de colonización y la violencia de colonos, además de demoliciones y restricciones a palestinos.
Cinco miembros europeos del Consejo de Seguridad (Francia, Reino Unido, Grecia, Letonia y Dinamarca) expresaron su preocupación y exigieron a Israel detener la expansión de asentamientos y la violencia. El embajador francés ante la ONU, Jérôme Bonafont, instó a investigar acusaciones contra fuerzas de seguridad israelíes y a garantizar la rendición de cuentas de los colonos violentos.