Se reporta una situación climática preocupante en el hemisferio norte, con olas de calor extremas que están afectando diversas partes del planeta. Se vincula este fenómeno con la intensificación del "fenómeno del niño" y el calentamiento general de los océanos.
Las temperaturas récord en Europa y la advertencia de calor extremo en Estados Unidos, que podría alcanzar los 41 grados en Nueva York, son indicativos de una situación crítica. Se teme que la temperatura promedio mundial alcance el límite de 2 grados, exacerbando sequías e hambrunas en zonas cálidas.