El análisis del Mundial destaca la paridad entre las selecciones, superando las expectativas iniciales sobre la inclusión de equipos menos competitivos. Salvo por la goleada de Alemania y algunos partidos puntuales, la mayoría de los encuentros de octavos de final se definieron de manera reñida, a menudo en tiempo de descuento o por penales.
Se menciona la sorpresa por el rendimiento de Ecuador y se elogia el nivel de Francia, destacando sus individualidades. En cuanto a la selección argentina, se considera que mantiene su esencia de equipo y sabe a lo que juega, a pesar de la complejidad de la competencia contra los mejores del mundo. Se enfatiza que sufrir es parte de un torneo de esta magnitud.