Marcela compartió su testimonio de liberación de tormentos espirituales, ataques de pánico, insomnio crónico, depresión y adicciones, incluyendo el consumo de alcohol, tabaco y cocaína. Relató cómo el dolor en su alma era insoportable y cómo los fármacos y vicios no lograban llenar su vacío.
A través de la perseverancia y la fe, y con el uso del "agua viva" que tomaba diariamente, Marcela logró experimentar un cambio radical. Explicó que, aunque no fue fácil, la confianza en Dios y la constancia en el consumo del agua la llevaron a sentirse liberada, con alegría, paz y completa.
Su experiencia demuestra cómo la fe, combinada con el uso del agua viva, puede ser un camino para superar adicciones, problemas de salud mental y encontrar la tranquilidad perdida, recuperando la paz interior y la plenitud.