Se insta a los participantes a eliminar la culpa y la autodiscriminación, reconociendo que existen factores biológicos incontrolables y aspectos de conducta que sí se pueden manejar.
Se enfatiza que la discriminación hacia personas con obesidad existe en el entorno, pero es crucial no sumarse a ella con la autodiscriminación.
Se diferencia entre la parte biológica que afecta a las personas y la parte conductual que sí pueden controlar, promoviendo un enfoque más compasivo y empoderador.