Se aborda la difícil etapa de lidiar con las pertenencias de los seres queridos fallecidos. Al principio, existe una resistencia natural a deshacerse de objetos que simbolizan a la persona ausente. Sin embargo, con el tiempo, se reconoce la necesidad de desprenderse de ellos para poder avanzar en el proceso de duelo.
Se advierte sobre el riesgo de un "duelo patológico" si este proceso no se elabora adecuadamente. Las personas que quedan atrapadas en esta etapa pueden experimentar melancolía o depresión, requiriendo en muchos casos acompañamiento profesional y, a veces, farmacológico.