Jesús enseña que la luz no debe esconderse, sino colocarse en un lugar alto para iluminar a todos los que están en la casa. Ser luz significa ser visible y tener un propósito de traer iluminación a otros.
Se compara a los cristianos con una ciudad en la montaña que no puede ocultarse, enfatizando que Dios desea que sean expuestos para cumplir su función. Se reitera que la vida de testimonio cristiano es un mensaje que debe ser visto y entendido.