Se explica que la falta de fe de Moisés, que lo llevó a no glorificar a Dios, se originó en el descuido de su tiempo a solas con el Señor y los retiros espirituales.
A diferencia de sus inicios ministeriales, Moisés dejó de retirarse a la montaña para conectarse con Dios, apoyándose en su experiencia y dones, lo que resultó en irritabilidad y falta de fe.
Se señala que la disciplina de los retiros espirituales es a menudo descuidada por los creyentes, quienes prefieren la comodidad del ruido y las multitudes sobre el silencio y la reflexión necesarios para fortalecer la fe.