El Cura Roquero reflexiona sobre la falta de conexión humana en la era de los teléfonos y la importancia de la "conexión cuerpo a cuerpo", que implica escucharse, mirarse a los ojos y practicar la empatía, entendiendo la vida desde la lógica del otro.
Menciona el caso de una joven de 34 años fallecida por adicción, y cómo en estas situaciones es más importante acompañar, abrazar y escuchar, hablando menos y estando más presente.