Se explica que Jesús no solo bautizó a judíos, sino también a gentiles, como el caso de Cornelio y su familia.
El Espíritu Santo descendió sobre ellos de manera similar a Pentecostés, indicando que también los gentiles podían recibir el bautismo en el Espíritu Santo.
Se menciona que este hecho fue crucial para convencer a los judíos de que Dios también ofrecía salvación a los gentiles sin necesidad de que se convirtieran al judaísmo primero.