La justicia investiga la autenticidad de videos que muestran un vestidor con una gran cantidad de dólares, presuntamente perteneciente a Jessica Cirio y Martín Insaurralde. Se estima que la suma asciende a 10 millones de dólares.
Se analiza si el vestidor se encuentra en Nordelta o en la finca que compartían Cirio e Insaurralde en San Vicente. La justicia busca determinar el origen de los fondos y la veracidad de los videos, que Cirio afirma no haber aportado a la causa, pero que sí reconoció tener en su poder.
Pichirilo, ex pareja de Cirio, se encuentra preocupado y ha solicitado la prisión domiciliaria en casa de su nueva novia, una conductora de televisión. Se sospecha que Pichirilo podría haber filtrado los videos como forma de extorsión para obtener beneficios en su situación judicial.