En "A la Barbarossa", se relató una experiencia de intento de fraude telefónico. La conductora recibió una llamada a las 2:50 de la mañana de un número desconocido, donde una voz simulando ser su hijo Tommy le informaba que había sido asaltado en su casa.
La conductora, a pesar de estar somnolienta, se dio cuenta de que la voz no correspondía a la de su hijo y que el habla era inusual, lo que la llevó a sospechar de una estafa. Los delincuentes suelen aprovechar el estado de somnolencia de las víctimas para generar pánico.
Se explicó que el modus operandi consiste en simular un secuestro o asalto para que la víctima envíe dinero. En este caso, el siguiente paso hubiera sido exigir dinero o un rescate. Se mencionó que este tipo de delitos, conocidos como secuestros virtuales, ocurren aunque no sean tan frecuentes como otros.