Se detalla la situación de Gisela Coxis, funcionaria de carrera en la Casa Rosada con 12 años de antigüedad, quien habría sido presionada por Manuel Adorni para realizar compras personales para él y su familia, como útiles escolares. A pesar de su temor inicial a ser despedida, Adorni le habría asignado estas tareas.
Se compara su caso con otros funcionarios contratados directamente por Adorni, destacando que Coxis era personal de planta. Se cuestiona el uso de recursos públicos para fines privados y la ética de exigir este tipo de favores a empleados estatales.