La situación en la Estación Once se torna crítica con miles de usuarios sin suministro eléctrico, fenómeno que se agrava con el avance del frío polar. Se reporta un incremento exponencial de hogares sin luz, pasando de 2.000 a 9.000 en pocas horas, lo que genera preocupación ante las bajas temperaturas que se anuncian.
La demora en la llegada de los colectivos y la imposibilidad de acceder al tren aumentan la tensión de los pasajeros que esperan a la intemperie. La falta de energía eléctrica se suma a las dificultades del transporte, creando un panorama sombrío para quienes buscan regresar a sus hogares.
Se cuestiona la falta de previsión ante el pronóstico de frío extremo y se reclama una gestión más eficiente de los recursos energéticos para garantizar el suministro, especialmente en momentos de alta demanda y temperaturas bajo cero.