Un referente gremial explica que la fábrica FATE no cerró, sino que atraviesa un lockout patronal, una medida de fuerza ilegal por parte del empleador. Señala que la fábrica está energizada y las máquinas en buen estado, y que el alambrado colocado tiene como fin simular un desmantelamiento.
Asegura que todos los trabajadores están dispuestos a volver a producir y que la empresa, que es la única productora de cubiertas para camión y colectivo del país, tiene los capitales intactos. Indica que la patronal busca despedir al personal para luego recontratar con peores condiciones laborales, incumpliendo acuerdos previos y recibiendo beneficios estatales sin cumplir con la no-eliminación de puestos de trabajo.
Se menciona que la patronal debe iniciar un procedimiento preventivo de crisis, presentar balances y seguir una serie de pasos legales para un posible cierre, y que no puede hacerlo de forma unilateral. La justicia ya falló en contra de la empresa ordenando el pago de salarios, y se remarca que el cierre de la fábrica tendría un impacto social devastador al ser la única fuente de empleo en la zona.