El testimonio de un excombatiente de Malvinas describe la profunda angustia vivida en el cementerio de Darwin, un lugar que considera el sitio de mayor aflicción que ha visitado. Relata cómo, junto a dos compañeros, sintió el frío del destrato en las islas, siendo los únicos argentinos presentes en ese momento.
El sonido de las cruces golpeando contra la madera en un día de mucho viento, y la presencia de soldados solo conocidos por Dios, evocan la dureza de la guerra y la importancia de la labor de los equipos de antropología en la identificación de los caídos.