Jesús Rodríguez reflexionó sobre la historia del radicalismo, destacando su longevidad y su capacidad para construir futuro a través de la expresión de valores con demanda social.
Señaló que el radicalismo puede contribuir al progreso de Argentina si se enfoca en la libertad, la igualdad, la solidez institucional y la previsibilidad, advirtiendo contra la idea de un progreso de la mano de "inescrupulosos" o "mandones autoritarios".