Se profundiza en el significado del don de lenguas, explicando que la Biblia describe cómo los discípulos, al ser bautizados en el Espíritu Santo el día de Pentecostés, comenzaron a hablar en otros idiomas que no conocían ni habían estudiado. Estos idiomas eran hablados por otras personas en distintas partes del mundo.
Se aclara que no se trataba de lenguas celestiales o ininteligibles, sino de idiomas conocidos que los extranjeros presentes entendían, lo que les causaba asombro dado que los apóstoles eran galileos y pescadores sin educación formal. Se cita a Pablo en primera de Corintios 12:8, indicando que la capacidad de hablar en idiomas desconocidos es un don del Espíritu "a unos", no a todos.