Se aborda la dificultad de desconectar de los dispositivos móviles y la importancia de ejercitar el desapego. Se menciona la práctica de dejar el celular en casa para poder concentrarse en otras actividades, como leer en un café.
La meditación diaria se presenta como una herramienta fundamental para el entrenamiento personal. Se hace referencia a un seminario con Joe Dispenza que marcó un "antes y un después" en este proceso.
Se relata una experiencia de dos horas de silencio, donde los participantes debían evitar el uso del celular, resultando en una experiencia "increíble" y reveladora sobre la dependencia tecnológica.