Estados Unidos conmemora 250 años de independencia, evolucionando de un conjunto de colonias a una superpotencia global. Su expansión territorial, impulsada por la doctrina del "destino manifiesto", abarcó el continente norteamericano y se consolidó como potencia colonial a finales del siglo XIX.
Tras la Primera y Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos emergió como la principal potencia vencedora y configuró un sistema internacional a su medida, liderando la creación de organismos como el Banco Mundial, el FMI y la ONU. La Guerra Fría polarizó el mundo, consolidando la presencia militar estadounidense globalmente.
El colapso de la Unión Soviética a inicios de los 90 dejó a EE.UU. como única superpotencia hegemónica. Intervenciones como las de Afganistán e Irak marcaron un nuevo tipo de imperialismo. Sin embargo, el siglo XXI apunta a un poder multipolar, desafiando la posición de Washington.