Se cuestiona la versión oficial sobre los despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA), que sostiene que solo se desvinculó a 61 contratados administrativos. Los testimonios de los trabajadores indican que la cifra es mucho mayor y que entre los despedidos se encuentran científicos y personal técnico con funciones vitales.
Los empleados afectados denuncian que los despidos masivos, que ascenderían a 170 en todo el país, incluyen personal con capacidades clave para el funcionamiento de la CONEA, contradiciendo la narrativa de que se trata de "ñoquis" o personal innecesario.
La discrepancia entre los datos oficiales y los testimonios de los trabajadores genera preocupación sobre la transparencia del proceso y el futuro de la institución, así como sobre la posible fuga de cerebros al sector privado.