Los trabajadores de la fábrica FATE, despedidos por la patronal Madanes Quintanilla, denuncian que la empresa está aplicando la reforma laboral y temen que se repita la historia de flexibilización laboral impuesta en 1991. A pesar de haber sido notificados de despido, los empleados continúan peleando por sus puestos de trabajo.
Se encuentran acampando en la fábrica y han realizado cortes en la Panamericana junto a otras organizaciones sindicales. Denuncian que Madanes Quintanilla intenta desalojarlos de la planta y que 24 trabajadores están imputados por "turbación". Los despedidos iniciaron una campaña por el derecho a huelga y para poder poner comida sobre la mesa.