Se aborda la problemática del alto volumen de música en formaciones de tren, específicamente en González Catán. A pesar de que el tren no estaba colapsado, el ruido constante de los parlantes generó molestia entre los pasajeros.
Se recuerda que esta práctica va en contra de las regulaciones de convivencia, las cuales establecen límites al volumen de la música para garantizar la tranquilidad de los usuarios del transporte público. Se compara la situación con casos anteriores donde el ruido excesivo de dispositivos personales también fue motivo de queja.