Dayana relató un aterrador episodio de inseguridad mientras llevaba a su hija al colegio en colectivo. Fue seguida durante 20 cuadras por un delincuente en moto que, según ella, tenía un micrófono en el casco y la amenazaba con lastimarla. Afortunadamente, un colectivero de la línea 160 intervino, tirándole el vehículo encima al asaltante y abriéndole la puerta a Dayana para que pudiera subir.
La víctima expresó su angustia y miedo, señalando la falta de presencia policial y la lentitud de la respuesta de las autoridades. Agradeció profundamente al colectivero, a quien consideró un "ángel", y lamentó que la gente no actuara para ayudarla. Si bien el delincuente no logró robarle, Dayana teme por su seguridad y la de su hija, ya que el asaltante la habría estado siguiendo.
El relato expone la creciente inseguridad en la zona y la sensación de desamparo de los ciudadanos ante la falta de protección. Se cuestiona la ausencia de móviles policiales y la pasividad de algunos transeúntes ante situaciones de peligro.