Se profundiza en la crisis entre Mauro Icardi y la China Suárez, sugiriendo que la toxicidad en su vínculo y el acceso mutuo a los celulares habrían sido claves para el descubrimiento de mensajes y la posterior separación.
Se relata un incidente en un boliche donde la China Suárez habría reaccionado agresivamente al ver a Mauro Icardi abrazando a otra mujer, llegando incluso a empujarla.
Se cuestiona la dinámica de la pareja, la falta de filtros y la dependencia emocional de Mauro Icardi, así como la supuesta prohibición a la China Suárez de ingresar a ciertos locales nocturnos.