Se afirma que la corrupción existiría si la justicia funcionara correctamente, sugiriendo que la inacción judicial permite que persista. Se critica el hecho de que los ciudadanos terminen "apañando" a los corruptos con sus votos, a pesar de la indignación que estos casos generan.
Se menciona que la gente no está indignada con estas situaciones, lo que se refleja en los resultados electorales, donde partidos o candidatos vinculados a la corrupción obtienen altos porcentajes de votos en distritos como La Matanza, Urlinga, Kirchner y Lomas de Zamora, evidenciando una aparente contradicción entre el sentir popular y el voto.